miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA CALLE DE ALCALÁ

Desde la Puerta del Sol se proyecta hacia el infinito, buscando el mar que lejos se encuentra, pues nunca termina. No en vano en tiempos pasados fue la calle más larga de Europa. Pierde lustre con la lejanía, pero gana en admiradores.
La Calle de Alcalá fue la musa de aquellos oragnilleros que se explayaban en la verbena. Ahora resiste como lo hace el hormigón que la sostiene. Porque por ella pasean miles cada día.
Rompe la Castellana, penetra la puerta de Alcalá, acaricia la Plaza de las Ventas. Es la calle de Alcalá la que camina sobre sus paseantes.

Su trazado es originario del siglo XV y llegaba entonces hasta Alcalá de Henares. Con el tiempo se fue poblando de palacios y conventos, de los que poco se conserva.

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